(Preventa) La dramaturgia española durante el franquismo | Punto de Vista Editores
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(Preventa) La dramaturgia española durante el franquismo

Dimensiones: 15×23 cm
Encuadernación: Rústica con solapas
ISBN: 978-84-18322-20-4
Nº de páginas: 378

25,00 

Durante el franquismo, y a pesar de las dificultades políticas de esta etapa, la escena teatral española mantuvo una muy notable actividad. No resulta exagerado, entonces, afirmar que el teatro español de esa época vivió, si no un periodo dorado, al menos una edad de buen bronce, de suficiente valor como para ser considerado dentro de la historia del arte dramático en España.

En este ensayo, las obras teatrales de este periodo no se valoran ni demeritan según la identidad política o ideológica de sus autores, sino que se analizan de manera objetiva en función de sus aportes a la historia de la dramaturgia española. Por ello, además de hacer referencia a las obras que gozaron de una puesta en escena, también se consideran aquellas que no llegaron a verse en los escenarios, o lo hicieron de forma minoritaria o marginal. Asimismo, se estudian tanto las obras de los autores que marcharon al exilio como las de quienes, permaneciendo en España, cultivaron un tipo de teatro alternativo, distinto, divergente de la línea teatral dominante y de éxito de entonces.

Este libro se posiciona como un completo trabajo donde se analiza un extenso corpus dramático sin sujeción a los dictámenes del canon –a pesar de inevitables coincidencias– ni sometimiento a juicios previos, lo cual les permite a los lectores valorar la riqueza de las formas teatrales durante el franquismo.

Introducción

1. En el inicio… la escena española durante la Guerra Civil (1936-1939)

2. El teatro del exilio

Max Aub (1903-1972) y el teatro del desarraigo
El exilio «arraigado» de Alejandro Casona (1903-1965)

3. El teatro del régimen: didactismo moral y diversión al servicio de la burguesía

La popularización de la comedia burguesa: de Pemán a Ruiz Iriarte
José María Pemán (1897-1981), entre el desprecio y el olvido
Juan Ignacio Luca de Tena (1897-1975)
Joaquín Calvo Sotelo (1905-1993)
Víctor Ruiz Iriarte (Madrid, 1912-1982)

Entre el cine y el humor: los dramaturgos de «La otra generación del 27»
José López Rubio (1903-1996)
Antonio de Lara (Tono) (1896-1978)
Edgar Neville (1899-1967)
Enrique Jardiel Poncela (1901-1952)
Miguel Mihura (1905-1977)

Otros dramaturgos
Los últimos representantes del teatro burgués en el tardofranquismo
Alfonso Paso (1926-1978)
Jaime Salom (1925-2013)
Juan José Alonso Millán (1936-2019)

4. El teatro comprometido: entre Buero Vallejo y Alfonso Sastre

Antonio Buero Vallejo (1916-2000)
El teatro político de Alfonso Sastre (1926)

5. El teatro divergente de la generación del 50 o del medio siglo

Los autores del «realismo social»
Lauro Olmo (1921-1994)
José María Rodríguez Méndez (1925-2009)
Ricardo Rodríguez Buded (1928)
José Martín Recuerda (1922-2017)
Carlos Muñiz (1927-1994)

Otras voces renovadoras del teatro español: la vanguardia teatral en el tardofranquismo
Fernando Arrabal (1932)
Antonio Gala (1930)
José María Bellido (1922-1994)
Antonio Martínez Ballesteros (1929)
José Ruibal (1925-1999)
Manuel Martínez Mediero (1937)
Miguel Romeo Esteo (1930-2018)

6. Un colofón necesario: del teatro de cámara al teatro independiente

Bibliografía

Índice onomástico

Introducción

Esta obra nace de la admiración hacia un tesoro bibliográfico y artístico cuya memoria corre el peligro de perderse, como ya ocurriera con otros importantes períodos de nuestro patrimonio teatral, oculta y oscurecida por el desinterés, cuando no el desprecio, que las modas y las transformaciones ideológicas y estéticas introducen en la valoración de los hechos culturales del pasado. Esto es así, especialmente, en lo que afecta a la dramaturgia que acaparó los gustos del público y la aquiescencia —previa superación del filtro censor— de un gobierno dictatorial con el que se ha querido identificar esta. En este ensayo no juzgaremos los méritos o deméritos de las obras teatrales de aquel período histórico en función de la identidad política o ideológica de sus autores; trataremos de ofrecer un análisis sincero y reposado sobre el teatro que se vio en los escenarios españoles durante la etapa franquista, sustentando las valoraciones y juicios emitidos tanto en el bagaje cultural con que nos enfrentamos a esta tarea como en el conocimiento —si mayor o menor, corresponde al lector decidirlo— de la materia tratada, inevitablemente tamizados por nuestra sensibilidad y nuestro posicionamiento personal ante el hecho escénico y literario.
Este libro pretende ser juzgado como un ensayo académico; esto es, una obra de carácter humanístico y voluntad de estilo, que pretende conjugar la libertad de los géneros ensayísticos con el rigor academicista. Siendo nuestro deseo llegar a una población culta, interesada en la historia de nuestro país, su literatura y su teatro —y, por ende, tanto en la calidad formal de las propuestas escénicas como en todos los aspectos que afectan a la condición humana—, hemos procurado evitar la frialdad del tono excesivamente académico e impersonal, para acercarnos a las obras desde un «yo» reconocible y cercano, a pesar de su ocultación tras un plural de modestia. Pero pretendiendo asimismo ser este un estudio de carácter académico, destinado a especialistas, no hemos escatimado la inclusión de un oportuno aparato crítico-bibliográfico relativo a los numerosos aspectos que afectan a la dramaturgia del período abordado. El libro se completa con una extensa bibliografía que recoge todas las publicaciones citadas en las más de doscientas notas que acompañan el cuerpo del texto. Frente al sistema hoy habitual de referencias bibliográficas incluidas en el propio discurso, hemos optado por la inclusión de estas a pie de página, entendiendo que de este modo se aporta una información más inmediata y cómoda para el lector, que accede a ella directamente, en lugar de tener que desplazarse al final del libro siempre que desee comprobar la referencia exacta.
Aunque es muy abundante la bibliografía sobre el teatro español durante el franquismo, tanto visiones de conjunto como estudios sobre autores y temas concretos —buena muestra de ella se recoge en esta obra—, destacando, en este siglo, la monumental historia y antología editada en varios volúmenes por Víctor García Ruiz y Gregorio Torres Nebrera (2003-2006), a la que se suman los importantes trabajos de Berta Muñoz Cáliz sobre la censura teatral en el citado período (2005, 2006, 2010) o la reciente tesis doctoral dedicada a Alfonso Paso y el teatro español durante el franquismo, por José Payá Beltrán (2015), el libro que el lector o estudioso tiene en sus manos posee un valor en sí mismo, al ofrecer el análisis de un extenso corpus dramático sin sujeción a los dictámenes del canon —a pesar de inevitables coincidencias— ni sometimiento a los juicios previos vertidos con anterioridad sobre la materia. Las valoraciones emitidas en esta obra, como ya hemos señalado, se apoyan en la lectura personal de un patrimonio dramático que hemos llegado a considerar de primer orden; pero solo después del contacto directo con la materia tratada, y exclusivamente a partir de esta, tratando de mirar de nuevo los textos, con ojos limpios, sin prejuicio alguno, huyendo de los tópicos adheridos a este teatro durante medio siglo.
Cientos de textos dramáticos fueron no solo estrenados, sino editados en aquel tiempo, siguiendo una inveterada costumbre decimonónica —la de la creación de colecciones o galerías dramáticas—, arraigada a principios del siglo xx, y que en los años de la dictadura se mantuvo viva gracias a la aparición de la galería teatral por excelencia de este período: la colección Teatro de la editorial Escelicer. Cerca de un millar fueron los títulos impresos por esta editorial madrileña en sus veinticinco años de existencia (1951-1976), donde se recoge el muestrario más completo de aquel teatro que «vieron» nuestros abuelos y nuestros padres, e incluso acertamos a ver nosotros mismos de niños. Todavía me recuerdo en el impresionante y solitario edificio de la calle Comandante Azcárraga, donde se hallaban sus instalaciones, jugando entre las máquinas y unas enormes —desde mi altura— prensas de impresión que a mí me parecían las tripas de un buque, correteando por los diferentes pisos que componían aquella sede en la que, sin yo saberlo, aún se estaban imprimiendo los últimos números de esta última gran galería dramática.
En el catálogo de la colección Teatro se conserva gran parte de la historia teatral del franquismo, y su consulta resulta hoy imprescindible —muchos de sus títulos no han vuelto a editarse— para conocer la dramaturgia de aquel período. A esta, además de otras ediciones dispersas de textos dramáticos, hemos recurrido prioritariamente para la confección de nuestro estudio.
Aunque nuestro objetivo principal ha sido reivindicar la dramaturgia que dio vida a la escena española entre los años cuarenta y setenta del pasado siglo, ese teatro «comercial» que llenó las salas y contó con la fidelidad de un público que lo sostuvo durante varias décadas, hemos creído necesario dedicar asimismo una importante atención a ese otro teatro que, por razones fundamentalmente de carácter histórico-político —cuyo brazo ejecutor era la censura—, aunque también ligadas a un tipo de ofertas escénicas alejadas de los intereses del público teatral de aquel tiempo, normalmente no llegaron a verse en los escenarios, o lo hicieron de forma minoritaria o marginal. En este caso se encuentran tanto la obra de los autores que marcharon al exilio como la de quienes, permaneciendo en España, cultivaron un tipo de teatro alternativo, distinto, divergente de la línea teatral dominante y de éxito entonces. Unas y otras formas teatrales dan muestra de la riqueza de un género literario y una profesión artística que mantuvo una muy notable actividad en esos años, equiparable a la que había mantenido durante siglos; hasta el punto de que no resulta exagerado afirmar que el teatro español vivió entonces, si no un período dorado ni argénteo, al menos una edad de buen bronce, de suficiente valor como para ser tenida muy en cuenta dentro de la historia del arte dramático en España.
Este período teatral, muy condicionado por el marco histórico en que se circunscribe, concluiría con el final de la dictadura. Para entonces ya habían muerto Jardiel, Alejandro Casona o Edgar Neville; y no tardarían en hacerlo Luca de Tena, Mihura, Tono, Alfonso Paso, Pemán y Ruiz Iriarte. Con ellos moría no solo una forma de escribir y vivir el teatro, sino una época, aquella que desde nuestra mirada infantil identificábamos con la de nuestros abuelos y nuestros padres, aún jóvenes, pero que también lo fue de nuestras primeras lecturas y nuestro contacto con esa misteriosa caja de sueños, vestida de Estudio 1, en la que personajes «de carne y hueso», no de película, hablaban y gesticulaban de un modo especial, acercándonos por primera vez a aquello que algún día llegaríamos a reconocer como el teatro.
Este libro es mi forma de reconocer la deuda contraída con aquel pasado y aquellos años de intenso aprendizaje y asombro, y de expresar mi profundo y emocionado agradecimiento a quienes hicieron posible que hoy recuerde aquel tiempo de tierna, mágica y siempre sorprendente infancia como uno de los períodos más felices de mi existencia. Estos son los primeros y más importantes agradecimientos que debo expresar en esta obra; a los que deseo sumar el dirigido a un hombre hace tiempo desaparecido, de profunda voz y fina cultura, cargada de humor e ironía, posiblemente adquirida en sus largas lecturas de los muchos textos que ayudó a imprimir: Andrés Cano. Y a su hija, mi prima Maribel, que, conociendo mi amor por los libros, me legó una buena parte de la biblioteca de quien había trabajado toda su vida entre ellos, en la editorial Escelicer. Sin saberlo, ambos estaban contribuyendo a un proyecto aún inexistente, y alimentando la obra que ahora mismo, confidente lector, tienes en tus manos. Otros agradecimientos remotos acuden a mi mente, también de familiares cercanos; como el debido a mi tío Segundo Marín, referente y modelo de conducta, gran humanista, de acentuada sensibilidad artística y aguda memoria para conservar y recitar largas tiradas de versos con secular gracejo, a quien siempre he admirado y quien, sin duda, alimentó mi vocación intelectual.
Quisiera aprovechar también estos preliminares para recordar a algunos grandes profesores, hombres y mujeres de teatro que conocí en la RESAD (¡hace ya más de treinta años!), quienes, sin yo saberlo en aquel momento, estaban marcando mi vida. Muchas veces he lamentado no haber sabido valorar ni aprovechar mucho más el inmenso regalo que tenía ante mí, y por el que doy ahora las gracias públicamente. No solo Adela Escartín y Pepe Estruch, mis guías artísticos, sino Francisco García Pavón, Ricardo Doménech, Juan Antonio Hormigón, José Monleón, Lourdes Ortiz, Francisco Nieva… y tantos otros nombres que no he olvidado. La mayoría de ellos, por desgracia, ya desaparecidos. Parte del mérito de que este libro hoy exista también les corresponde a ellos.
Pero volvamos al presente, para dirigir un especial agradecimiento a Alberto Vicente, director de Punto de Vista Editores, por haber confiado de nuevo en una de mis obras sobre teatro español y apostar por ella, dándola a la luz. Si los libros no pueden existir sin lectores, tampoco pueden hacerlo sin editores e impresores que los pongan a su alcance; en una tarea difícil en nuestros días, que tiene mucho de artística y romántica aventura.
Y pongo en último lugar —pero siempre los primeros—, en mi lista de agradecimientos, a mis padres, a quienes debo cuanto soy; y por tanto este libro, en buena medida, es también su obra. Y a mi mujer, que me ha visto madurar y adentrarme en el otoño de la vida, siempre a mi lado, acompañando mis horas solitarias y silentes frente al ordenador con una resignada e infinita paciencia. Sin su comprensión de mis presencias ausentes, esta obra tampoco podría haber sido nunca escrita.
Y a ti, querido lector, pues solo si me estás leyendo existo.

José Luis González Subías (Madrid, 1964)es Académico de las Artes Escénicas de España, titulado superior en Arte Dramático por la RESAD y licenciado y doctor en Filología Hispánica por la Universidad Complutense de Madrid. En la actualidad es uno de los más destacados especialistas en teatro español del siglo XIX, al que ha dedicado el grueso de su actividad investigadora desde hace más de veinte años. Participante en decenas de congresos y autor de medio centenar de artículos de alcance internacional, y ha editado a García Gutiérrez, el duque de Rivas o José Zorrilla. Entre sus libros, dedicados tanto al teatro romántico como al arte de la escena en general, destacan El actor convencional frente al actor naturalista (2003), Un dramaturgo romántico olvidado: José María Díaz (2004), Catálogo de estudios sobre el teatro romántico español y sus autores (2005), Don Álvaro o La fuerza del sino. Estudio y edición de un manuscrito «apócrifo» (2014), Literatura y escena. Una historia del teatro español (2019) y Los «clásicos» de los siglos XVIII y XIX en la escena española contemporánea (2019). Compagina su actividad como profesor de Lengua y Literatura con la administración y redacción de La última bambalina, blog teatral de referencia, dedicado al comentario y análisis de los estrenos efectuados en Madrid.

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Ficha del libro: Descargar

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