Young Americans. La cultura del rock (1951-1965) (ebook) | Punto de Vista Editores
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Young Americans. La cultura del rock (1951-1965) (ebook) ,

Young Americans. La cultura del rock (1951-1965) cuenta una historia, la de la primera sociedad de consumo, y además ilumina una rebeldía, la de los jóvenes que hicieron del rock su afirmación. Su paisaje y su verdadero protagonista es el Estados Unidos colorista de Kennedy, el del derroche y el de la gloria de la juventud. Serna & Lillo Asociados (esto es, Alejandro Lillo y Justo Serna) han escrito un ensayo que nos acerca a aquellos años no para recuperarlos sin más. Es un ejercicio de estilo sobre un nudo de estilos, sobre el vórtice que cambió el mundo.

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Asistir al nacimiento del rock, ir a los años cincuenta, es materialmente ilusorio, pero aproximarse virtualmente es posible. La América de 1950 o 1960 está desaparecida. Los restos que quedan de aquellas décadas (fotografías, vídeos, carteles, electrodomésticos, carátulas, portadas, etcétera) son numerosos y su examen nos permite hacernos una idea, conmovernos con lo vivido por los jóvenes de aquel tiempo.

En Young Americans. La cultura del rock (1951-1965) contamos una historia: los reclamos de una sociedad de consumo; la publicidad de un capitalismo doméstico. Pero también detallamos una rebeldía, la oposición de los jóvenes, el malestar de unos muchachos que hicieron del rock su afirmación. Lo que fue portada tapó a la vez la discriminación, la pobreza, lo feo, lo viejo. El rock no solo era sexo. Era deseo, expectativa, mezcla y porvenir. Los jóvenes lo querían todo y lo esperaban todo. Únicamente faltaba su cumplimiento.

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Los patitos de Tony Soprano
La cultura
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On The Road
La familia americana
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Cuando Bob Dylan llegó a Nueva York
Time Is On My Side
Buenas vibraciones

Referencias bibliográficas

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¿De qué hablamos cuando hablamos de cultura?

Los patitos de Tony Soprano

Tony Soprano es un varón al que la frustración consume. No hay nada que le salga bien, a derechas. Es un capitán, pero no puede fiarse enteramente de sus subordinados. ¿Acaso por la temida traición? No. Sencillamente, los humanos somos poco fiables, poco persistentes.

En Serna & Lillo Asociados hemos visto, disfrutado y discutido la serie televisiva que le ha dado la vida. Traicioneramente, James Gandolfini murió antes de tiempo. Siempre se muere antes de tiempo. ¿Nos lo ha arrebatado ese Dios católico al que los Soprano veneraban?

Tony Soprano es un individuo de agresividad instintiva, casi hormonal. Lo más parecido a la bestia humana. Es un hombre-hombre que convierte la violencia en su escape pulsional. Pero, al mismo tiempo, Tony es tierno y patético. Y si muchos nos apuran hasta puede resultar grotesco: tal es la suspicacia que le consume.
Su madre, Livia, fue una dama de gran maldad y su padre, tíos y demás parientes fueron mafiosos. Él ha heredado el oficio, pero tiene un criterio moral que lo trastorna. ¿Acaso un superyó vigilante, una conciencia? ¿Un ideal del yo inalcanzable?

Veamos. Tony es bronco, es bestial, carece de escrúpulos si de sus intereses se trata. Pero a la vez es tierno. Incomprensiblemente tierno. Se sabe poco refinado, cosa que no le importa. Él está aquí para vestir con elegancia trajes carísimos y, cuando le rota, ponerse un comodísimo chándal, bien llamativo.
Un día en la vida de Tony aparecen unos patitos. En el primer capítulo de Los Soprano (1999) así sucede. Están en la enorme piscina de su lujosa mansión de New Jersey. Los mira con cariño, los espera proyectando sobre ellos un amor que le resulta difícil de expresar. ¿Es posible querer sin recompensa? ¿Es posible amar sin ser correspondido?

El mafioso mira los patos y su mundo se enternece. ¿Qué significado le damos? Esos animalicos han sido objeto de distintas interpretaciones. Que si los patos son la ternura sin objeto, que si son la naturaleza sin malicia. Sin duda son esas cosas. Eso y mucho más.

Los patos de Tony Soprano son congéneres de los de Holden Caufield. En la novela de J. D. Salinger, el protagonista se pregunta al menos un par de veces dónde van los patos de Central Park cuando hiela. En Serna & Lillo Asociados imaginamos a Tony Soprano de jovencito leyendo la novela que da origen a todo: El guardián entre el centeno (1951). Y nos imaginamos al futuro mafioso haciendo suya esa pregunta.
La cuestión es central: aves de paso, migratorias, objeto de persecución y caza, los patos nos muestran la debilidad y la infancia: bañarse con patitos artificiales en una bañera es dominio y seguridad. Que de repente dichas aves aniden en tu jardín o que, al menos, compartan tu piscina, es un indicio de bienestar, un cable que te echa la vida.

En Serna & Lillo Asociados queremos hacerles la vida más llevadera. ¿Para qué amargarte si puedes ser feliz con unos patitos, con un objeto infantil? Queremos narrarles historias, comentar películas, glosar libros, observar la realidad, denunciar atropellos, examinar imágenes… Echarles un cable. No todo tiene explicación, pero todo puede ser contado, conjeturado.

Los lectores vendrán. Los editores se preguntarán. ¿Quiénes están detrás de esta iniciativa? Justo Serna y Alejandro Lillo. Nos une la amistad y nuestra devoción por Los Soprano. No somos violentos, no somos mafiosos. Somos el lado tierno y a veces pícaro de Tony. Ya verán. Explicáremos las cosas para que Tony, allá donde esté, nos entienda. Abajo la lengua abstrusa, abajo la hipocresía académica, abajo la oscuridad cultural.

Justo Serna y Alejandro Lillo, nacidos en Valencia, son licenciados en historia contemporánea. Ambos en la Universitat de València. El primero es doctor, el segundo es doctorando. Uno nació en 1959 y el otro en 1977. Ambos se han especializado en historia cultural. Han colaborado conjuntamente en distintos proyectos sobre el rock y sobre el mundo liberal del siglo XIX. Serna y Lillo son coautores de volúmenes sobre la cultura del Ochocientos y Novecientos. El primero ocupa la plaza de catedrático de Historia Contemporánea; el segundo escribe una tesis sobre Drácula, sobre su construcción, sobre su dimensión cultural y sobre sus efectos. Ambos han creado una plataforma de difusión: Serna & Lillo Asociados. En Punto de Vista Editores publican la Colección CoolTure, de la que Más acá hay monstruos es la tercera obra.

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