Variaciones Chéjov. Oihanpean. Paloma negra (tragicomedia del desierto) | Punto de Vista Editores
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Variaciones Chéjov. Oihanpean. Paloma negra (tragicomedia del desierto)

Dimensiones: 13,5×21 cm
Encuadernación: Rústica con solapas
ISBN: 978-84-18322-45-7
Nº de páginas: 152

18,00 

Alberto Conejero ha demostrado siempre en sus obras la influencia de grandes dramaturgos (Tennessee Williams, Shakespeare, Eurípides, García Lorca, etc.). Sin embargo, más allá de un simple diálogo con sus referentes, Conejero tiene la maestría de reinterpretar los espacios, los personajes y los dramas de las obras universales, otorgándoles su propia visión llena de poesía. Así lo demuestra en las dos obras reunidas en este volumen, reescrituras chejovianas de Tres hermanas y La gaviota.
Oihanpean es un drama donde el espacio se erige como personaje principal: no solo es el lugar donde se reúnen los hermanos protagonistas, sino que es el escenario donde se desnudan sus diferencias y se desdibujan las relaciones familiares. Los fenómenos climáticos, el cambio de estación y todo lo que azota al baserri (caserío) se proyecta en cada uno de los personajes, influyéndolos, trastocándolos y, finalmente, obligándolos a rendirse ante lo inexorable de la naturaleza.
Paloma negra (tragicomedia del desierto) explora la sensibilidad de la primera y segunda generación de exiliados en México, los transterrados, en palabras de María Zambrano. Un destierro que no solo se traduce en la pérdida de la tierra natal, sino en un desarraigo personal que se agrava y que heredan las siguientes generaciones. La incertidumbre en los exiliados españoles cobra mayor impacto con las canciones mexicanas y españolas que ambientan la puesta en escena y que realzan el drama de los personajes.

«Uno de los más reconocidos autores del llamado teatro poético español».
Lola Galán, El País

«Su teatro es una combinación de voz, de memoria en marcha, de mirada hacia atrás para impulsarse».
Antonio Lucas, El Mundo

«No le falta razón a José Sanchis Sinisterra, el gran maestro del teatro de los últimos decenios, al tildar a Alberto Conejero como “un quintacolumnista de la poesía infiltrado en el teatro”».
José-Miguel Vila, Diario crítico

Oihanpean

I

Olatz. No has cambiado.
Irati. Todo este tiempo /
Olatz. Quizá estás un poco más delgada /
Irati. Todo este tiempo, has estado sola. Aquí.
Olatz. Quizá un poco más triste. Pero no has cambiado. Quizá ya tenías la tristeza dentro y lo único que ha ocurrido es que te ha salido afuera.
Irati. Yo quise venir. Muchas veces lo pensé.
Olatz. No te queda mal. La tristeza, digo. Hay gente que se pone muy fea cuando está triste y otra, como tú, a la que la pena le sienta muy bien. A mí me da mucha envidia la gente que llora y está guapa. Porque yo me pongo horrible.
Irati. Yo quise venir, te digo. Pero el estudio /
Olatz. No te preocupes. He estado bien.
Irati. Las oposiciones, todos esos temas interminables, toda esa palabrería.
Olatz. Me alegra verte. Me alegra verte aquí.
Irati. Para trabajar luego en una oficina de correos.
Olatz. Irati, todo está bien.
Irati. ¿De qué han servido todas esas páginas? Ya casi he olvidado todo lo que estudié. Tantos meses perdidos y /
Olatz. Escucha. Está todo bien
Irati. Yo quise venir. Créeme. Créeme. (Pausa breve.) Y ellos, ¿ellos sí han venido a verte? No hablamos. Eso no está bien. Pero qué íbamos a hacer. Nosotros no tuvimos la culpa. De lo que ocurrió. No tuvimos la culpa. Pero lo hemos ido dejando, Olatz, lo hemos ido dejando. Pero es que fue tan horrible. Lehenengo ama eta urte batzuk beranduago aitxa. Horrible. (Ha entrado Maia, pero no se han dado cuenta.) Yo no entendí por qué dejamos que se llevaran a Ander.
Olatz. Yo no pude /
Irati. Y no sé qué es una familia de acogida. ¿Qué quieren decir con eso? (Pausa brevísima.) Y luego está Maia, que conoció a ese hombre y desapareció de nuestras vidas.
Olatz. Pero ella sí que ha /
Irati. No lo resolvimos bien. Papá hizo lo que hizo y ya no fuimos capaces de pensar. (Pausa brevísima.) Dime, los hermanos, ¿ellos vinieron a verte?
Olatz. Maia duerme aquí siempre que se siente asfixiada. Y eso ocurre cada dos por tres: algún lío en el trabajo, o que ha vuelto a discutir con su chico. Ander no: nunca ha venido. Él era muy pequeño cuando ocurrió lo de papá, pero no lo suficiente pequeño para olvidar. Danereko garaixek dagoz, baitxe aitxa hiltxen be eta bera /
Irati. No digas eso.
Olatz. Él era demasiado joven para ver el ataúd de un padre. Por eso yo entiendo que no haya querido volver hasta ahora. Alguna vez ha llamado. Claro. Pregunta por el gato. Ya ves. Por Antón, nuestro gato. Hace ya años que el gato murió, pero yo le digo que está bien. Me invento cosas del gato para tenerlo más tiempo al teléfono: que si hoy se peleó con los perros del vecino, que si se ha subido al tejado… Ander dice que le gustaría hablar más conmigo, pero que mi móvil es un antigualla, que no tengo lo de los mensajes… pero mi móvil suena si llaman y él no ha /
Irati. Maia sí que fue a verlo. Y yo también. A la ciudad. Dos o tres veces quizá en todo este tiempo. Me sentía culpable, no era capaz de decirle que me moría de pena sabiendo que dormía en casa de unos extraños. Hablábamos de tonterías, de cosas sin importancia. Un día me atreví a decirle que no estaba bien eso de no ver a su hermana mayor; que entendía perfectamente que no quisiera volver aquí, pero que tú siempre serías su hermana mayor y que él tenía que hacer el esfuerzo por verte aunque fuera en /
Maia. Entonces, ¿por qué ahora?
Olatz. Maia. (La abraza.) ¿Estabas escondida, escuchando? (No le responde, pero sí; entró casi al principio de la escena.)
Maia. ¿Por qué ahora?
Irati. Maia.
Maia. ¿Qué hay ahora tan urgente? ¿Por qué nos ha hecho venir este día y no uno antes o después? Sí, yo también fui a verlo a la ciudad. En el fondo me alegro. Es mejor para él. (Pausa muy breve.) ¿Por qué precisamente decide volver ahora y reunirnos aquí?
Olatz. Han pasado ya tres años /
Maia. ¿Tres años?
Irati. Es imposible.
Olatz. Tres años. Hacía tanto frío como ahora, aunque era primavera. Recuerdo que cuando sacaron el ataúd empezó a caer un aguacero, y yo pensaba: «Edurtuko baliz, politxe izengo litzateke», y me sentía mal por tener ese deseo mientras sacaban a padre por la puerta /
Maia. Deja esos recuerdos.
Olatz. No me hacen daño.
Irati. ¿Cómo has podido seguir viviendo aquí?
Olatz. Alguien tenía que quedarse.
Irati. ¿Cómo has sido capaz?
Olatz. Soy la mayor, ¿no? Es lo que me corresponde. (Pausa brevísima.) No hablemos hoy de cosas tristes. Estoy feliz porque estaremos juntos todos aquí unos días. No, no hablemos de cosas tristes. Y no penséis que he estado sola. Itxaso viene siempre que necesito ayuda. O que necesito compañía. Si es que no son lo mismo esas dos cosas. (Pausa muy breve.) Ella se ha quedado sola. Bueno, con su madre, pero como si estuviera sola. Así que hemos juntado nuestras soledades, y tiramos adelante. Ella me ayuda y yo la ayudo. Hacen falta brazos para que esto no se caiga. Hacen falta brazos para la poda. Hacen falta brazos para quemar los rastrojos. Siempre hacen falta brazos.
Maia. Pero yo sí que te he echado una /
Olatz. Tú, cuando vienes, vienes de retiro, querida hermana. Para ti este baserri es como un balneario. Y yo no te lo reprocho. Prefiero tenerte llorando frente al fuego, con tu sopita y tus lagrimeos, que no tenerte. Pero ayudarme tú nunca me /
Irati. ¿Has venido sola? ¿Dónde se ha quedado Iker?
Maia. Esto es un asunto de los hermanos, ¿no?
Irati. No sé por qué Ander no ha sido más claro.
Olatz. Lo importante es que vamos a pasar unos días juntos.
Maia. Yo duermo donde siempre, ¿no?
Olatz. Tengo que pensar. Puede que Ane quiera quedarse a dormir.
Maia. ¿Ane?
Olatz. Y también vendrá Itxaso. Las he invitado a las dos. (Ellas, las nombradas, entran.)
Irati. ¿Para qué?
Maia. ¿No te alegra verlas?
Irati. ¿Por qué tienen que venir?
Olatz. Besuek behar direlako. Beti behar dire besuek.
Maia. Antes erais muy amigas, ¿no?
[…]

Alberto Conejero (Vilches, 1978) es poeta, dramaturgo, director de escena y profesor. Licenciado en Dirección de Escena y Dramaturgia por la Real Escuela Superior de Arte Dramático (RESAD) y doctor en Filología Clásica por la Universidad Complutense de Madrid (UCM). De su producción dramática destacan La geometría del trigo (Premio Nacional de Literatura Dramática 2019), Los días de la nieve (Premio Lorca Autoría Teatral 2019), La piedra oscura (Premio Max al Mejor Autor Teatral 2016, Premio Ceres al Mejor Autor 2015, entre otros galardones), Ushuaia (Premio Ricardo López de Aranda 2013), Cliff (acantilado) (distinguida en el IV Certamen LAM 2010), Húngaros (Premio Nacional de Teatro Universitario 2000), Todas las noches de un día (ganadora del III Certamen de Textos Teatrales de la AAT), y Fiebre (accésit Premio Nacional de Teatro Breve 1999) Su obra ha sido traducida al inglés, francés, italiano, griego, polaco, rumano, húngaro y portugués. Desde enero de 2020 dirige el Festival de Otoño de Madrid.

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