(Preventa) Medicina arcaica. De las enfermedades prehistóricas a los papiros médicos del antiguo Egipto | Punto de Vista Editores
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(Preventa) Medicina arcaica. De las enfermedades prehistóricas a los papiros médicos del antiguo Egipto

Dimensiones: 15×23 cm
Encuadernación: Rústica con solapas
ISBN: 978-84-16876-83-9
Nº de páginas: 464

Nota: Gastos de envío gratuitos solo para España.

27,90 

Orlando Mejía Rivera continúa con su particular estudio de la medicina después de abordar Medicina antigua. De Homero a la peste negra (Punto de Vista Editores, 2018). En esta ocasión hace un repaso de la medicina prehistórica así como de la medicina mágica, el chamanismo, la empírica natural y la de los pueblos mesopotámicos, para llegar a la medicina del antiguo Egipto. En esta obra ha incorporado los descubrimientos paleopatológicos más recientes, que son de gran significado para cualquier interesado en el origen de las enfermedades infecciosas, las metabólicas y el cáncer. Gracias a los descubrimientos genómicos de la tuberculosis, la lepra y la sífilis prehistórica se han derrumbado longevas teorías científicas que se creyeron indiscutibles. De igual manera, se mencionan y analizan los extraordinarios hallazgos del ADN fósil neandertal, liderados por Svante Pääbo, que permiten entender las ventajas evolutivas que tuvo el Homo sapiens al hibridarse con ellos y con los denisovanos, pero también las malas adaptaciones de los humanos contemporáneos y sus enfermedades derivadas de esos alelos genéticos atávicos.
Como ya es habitual en sus libros de historia, el autor nos ofrece algunas traducciones originales en español como la primera traducción completa de los cuarenta y ocho casos clínicos del papiro de Edwin Smith desde la edición canónica inglesa de J. H. Breasted (1930) pero teniendo en cuenta los jeroglíficos y haciendo una novedosa interpretación contemporánea del papiro tanto médica como filológica.

«La historia de la medicina como núcleo de la reflexión humanista nos ayuda a comprender de una forma más profunda nuestros actuales problemas científicos y sociales, convirtiéndose en un poderoso instrumento conceptual que colabora en la superación de la crisis cultural de nuestros días. Por ello aprender de la historia de la medicina es fundamental para cualquier persona interesada en el devenir del hombre.»
Orlando Mejía Rivera

«Aquí se encuentran, de la mejor manera, las dos obsesiones y las dos emociones de Orlando Mejía Rivera: la medicina y la escritura, construyendo un relato extraordinario y apasionante.»
Alberto Barrera Tyszka, escritor. Columnista de The New York Times

Nota a la edición española

Prefacio

Introducción

1. La historia de la medicina en tiempos de crisis
2. La historiografía médica
3. La historia de la medicina como historia epistemológica y social
4. La propuesta de una historia de la medicina

I. MEDICINA PREHISTÓRICA Y PALEOPATOLOGÍA

5. El origen del hombre y los hallazgos fósiles
6. Las teorías de la evolución humana, el desarrollo
del bipedismo y la capacidad cerebral
7. Definición, fuentes y técnicas de la paleopatología
8. El Homo habilis, el Homo erectus y el Homo de Neandertal
9. Ritos fúnebres y religiosos
10. Condiciones de salud y enfermedad
11. Prácticas médicas incipientes
12. El Homo sapiens sapiens: del hombre de Cromañón al hombre del neolítico
13. El arte prehistórico y la medicina
14. Los ritos fúnebres y religiosos del Homo sapiens
15. Condiciones de salud y enfermedad del Homo sapiens
16. Prácticas médicas y quirúrgicas en el neolítico
17. Los hallazgos paleopatológicos y genómicos en la prehistoria

II. MEDICINA MÁGICA, CHAMANISMO Y MEDICINA EMPÍRICA NATURAL

18. Fundamentos etnológicos y científicos del pensamiento mágico
19. Las creencias ante la muerte humana
20. El chamanismo y sus técnicas de curación
21. Medicina mágica no chamánica y medicina empírica-natural

III. LA MEDICINA EN LOS PUEBLOS MESOPOTÁMICOS. LAS EXPEDICIONES DE GILGAMESH

22. Las culturas de Mesopotamia
23. Aspectos socioculturales y religiosos
24. Las creencias ante la muerte y el más allá
25. Arte y medicina
26. Las concepciones ante la salud y la enfermedad
27. La patología
28. Médicos y enfermos
29. Los textos
30. Anatomía, fisiología y formas de diagnóstico y pronóstico
31. La terapéutica
32. El código de Hammurabi y los principios ético-legales de la relación médico-paciente
33. Conclusión

IV. LA MEDICINA EN EL ANTIGUO EGIPTO. LAS SABIDURÍAS DE THOT

34. Fundamentos históricos
35. Costumbres socioculturales
36. La religión, las creencias ante la muerte y el más allá, y sus influencias en la medicina
37. Cartografías ultraterrenas
38. La multiplicidad de los cuerpos
39. La técnica del embalsamamiento y los ritos funerarios
40. El Libro de los muertos
41. Concepciones ante la salud y la enfermedad
42. La patología
43. La paleopatología de las momias
44. Arte y patología
45. Patologías identificadas en los textos de los papiros médicos
46. Médicos y enfermos
47. Los textos
48. Papiro de Ebers
49. Papiro de Edwin Smith
50. Papiros de Kahun, Hearst, Berlín, Chester-Beatty No 6, Londres, Calsberg No VIII, Ramesseum, Leyden y Turín
51. Anatomía y fisiopatología
52. Semiología clínica
53. Ginecología, obstetricia y neonatología
54. Cirugía y ortopedia
55. La Terapéutica
56. Conclusión

Bibliografía

Índice onomástico

Prefacio

En 1937 el inglés Joseph Needham (1900-1995), prestigioso investigador de la bioquímica del embrión, conoció en Cambridge a la profesora china Lu Gwei-Djen. Esas conversaciones iniciales generaron en él una transformación profunda en los proyectos de su vida. Comenzó a estudiar mandarín y concibió una investigación que los mismos historiadores chinos no habían imaginado: la pesquisa de su ciencia y su tecnología desde la antigüedad hasta el Renacimiento.
Diez años después, con miles de documentos recolectados de bibliotecas olvidadas y con un puñado de colaboradores chinos entre los que estaba su nueva esposa Lu, inició la redacción de la monumental Science and Civilisation in China, libro planeado en un solo tomo, pero que cuando murió iban publicados dieciocho volúmenes. De hecho, redactó una parte del tomo diecinueve hasta dos días antes de fallecer por una complicación de la enfermedad de Parkinson, que padeció en las últimas dos décadas de su existencia.
La obra es abrumadora y excepcional. Los temas analizados son, entre otros, la historia del pensamiento filosófico y científico, la lógica y el lenguaje, las «matemáticas y las ciencias del cielo y de la Tierra», la ingeniería mecánica y náutica, la química, la tecnología física, el papel y la imprenta, la tecnología militar, cuatro libros dedicados a los descubrimientos espagíricos y la alquimia, la biología y la medicina.
En cada tomo Needham hace una comparación de los hallazgos de los científicos chinos con el estado del arte en Occidente, en la India, en Egipto, en la Grecia Clásica y en la cultura árabe. Pero, además, el estilo es un inglés conciso, de claridad luminosa, de impecable textura literaria.
Hace treinta años comencé a conseguir y a leer, uno a uno, la obra de Needham. Confieso que me ha transformado de manera profunda y mi amor por la historia de la ciencia y por la cultura china surgieron de estas miles de páginas deslumbrantes, repletas de esas citas eruditas y novedosas que, por ejemplo, permitieron conocer cómo la primera descripción clínica completa de la viruela no fue la del alejandrino Aarón en sus Pandectas médicas del siglo VII, sino que lo antecedieron Ko Hung en su Chou hou pei chi fang del año 340 y el Thao Hung- ching en el año 500.
Esta pasión secreta por Needham a la cual llegué por casualidad, como todo lo valioso en la vida de un ser humano, la revelo ahora por la emoción que me produjo la lectura del último libro de George Steiner titulado Los libros que nunca he escrito (2008). Allí, el más sólido intelectual vivo del mundo occidental, recuerda, en el primer capítulo denominado Chinoiserie, a Needhan y su obra.
Aunque cuenta alguna antipática posición de marxista trasnochado de Needham, según Steiner; refiere también que, incluso a su pesar, se siente subyugado y sorprendido por su genio y su texto. Luego de comparar la grandeza de Needham con la de Goethe y Voltaire, piensa que Science and Civilisation in China es una obra que pertenece a un género distinto al de la ciencia o la historia, solo equiparable a la Anatomía de la melancolía de Burton o al Astronomicon de Manilio, pues es «una variedad barroca, un híbrido de erudición detallada, sabiduría arcana, citas eruditas y fantasía casi anárquica. Mezcla el dato técnico con la posibilidad visionaria».
Ahora bien, al tratar de encontrarle un equivalente en el siglo XX dice que no es posible compararla «con otras historias enciclopédicas de la ciencia y la tecnología, sino que es con En busca del tiempo perdido de Proust». ¿Qué quiso decir Steiner? Pienso que no es una crítica que acuse de inexactos a los datos del libro, sino que va más allá: la historia contemporánea reconstruye el pasado con un material híbrido de documentos, archivos, monumentos, geografías, pinturas, poemas, canciones, novelas, memorias populares, silencios y la capacidad del historiador que sintetiza y atrapa siglos del espíritu humano, en unos cientos de páginas, mediante la unión indisoluble de la imaginación y la erudición. Por eso Needham, como Proust, supieron que la realidad humana ha sido construida con la verdad de los sueños y la ficción de los hechos.
La influencia de su obra en mi vida me llevó, hace casi veinticinco años, a iniciar la preparación y lenta redacción de mis libros sobre la historia de la medicina occidental. Ahora bien, también hay otro autor y otra texto detrás de mi vocación. Me refiero al admirado novelista, e historiador rumano, Mircea Eliade y su apasionante Historia de las creencias y las ideas religiosas, en cuatro volúmenes. De esta obra prodigiosa he aprendido la manera como aborda la temática religiosa, inmersa en el centro cultural de la humanidad. La necesidad de creer en algo y la necesidad de sentirse saludable, o ser aliviado del dolor, son sentimientos muy profundos y persistentes en los seres humanos, independiente de las épocas y de las civilizaciones. No puede haber una historia de las religiones, ni una historia de la medicina, entendidas como disciplinas especializadas y aisladas de todo el vasto universo antropológico.
Mi fascinación por Eliade y por Needham radica en su rebeldía contra el siglo XX y la dictadura de los especialistas. Sus libros pertenecen a ese nuevo género, que vislumbró la perspicacia lectora de Steiner, donde «El saber —esta es la clave— es tan detallado, tan compacto, que deviene autónomo». De allí esos textos monstruosos «que son políglotas, están repletos de listas, de catálogos, de taxonomías» y que terminan emparentados con las «ficciones más memorables de Borges» y son «unicornios del jardín de la razón».
No tengo la universalidad ni la fuerza necesaria para que mi libro merezca ser clasificado dentro del nuevo «género monstruoso» propuesto por Steiner. Sin embargo, lo que si puedo reivindicar es mi impulso y concepción del escritor entendido como un generalista, que trata de comprender los distintos saberes de una manera transversal, encontrando nexos de sentido entre las distintas disciplinas.
Como decía Alfonso Reyes: «Soy un especialista en universales». Bella definición que le corresponde, de igual manera, a todo escritor que comprende que el nicho de los saberes híbridos es el nuevo crisol alquímico donde la información infinita del mundo se decanta y transforma en la misma sabiduría de todos los tiempos. Mas que nunca las literaturas, las humanidades y las ciencias deben recuperar la unidad primigenia de las «primeras palabras» que están adheridas a los pigmentos de los bisontes de las cuevas de Altamira, pero que también palpitan entre el silicio del nuevo modelo de «Laptop» de un rapero de Nueva York, o de Barcelona, que acaba de «escribir» un grafito sobre un edificio abandonado.
Confieso una última influencia en esta obra: la propuesta de la «escritura transversal» de Rafael Argullol. Esa escritura que atraviesa, como el bisturí del cirujano y los ojos del viajero, los mapas corporales de la conciencia y las geografías simbólicas de la realidad humana. Escritura que no está al servicio de los especialistas, ni de los banqueros, ni de los perezosos, ni de los ídolos totémicos del «éxito».
De allí que: «El escritor es aquel que es capaz de llegar a objetivar el mundo de las sensaciones con redes lógicas y lingüísticas. Pero ese convertir la experiencia en escritura debería tener como correlato la posibilidad de transformar también la escritura en experiencia». Pareciera que esta aventura escritural está reservada a las dimensiones de la ficción, pero no a la historia.
Sin embargo, el Pierre Menard de Borges ya atrapó para siempre, en las redes irónicas de la literatura, la frase del Quijote de Cervantes: «la verdad, cuya madre es la historia». Entonces, ya todo es posible y como dice, de nuevo Steiner, los «límites entre realidad y ficción son sutilmente fluidos». De todos modos, o precisamente por lo que he dicho, ojalá que este texto llegase a generar en sus lectores lo que Abd Er Rahman El Chabati expresó con lucidez: «Cuando un hombre conoce los sucesos de las generaciones pasadas, parece que ha vivido desde el comienzo de los siglos».

Orlando Mejía Rivera (Bogotá, 1961) es médico especialista en Medicina Interna e historiador de la medicina. Profesor Titular de Humanidades Médicas y Medicina Interna en la Universidad de Caldas (Colombia) ha publicado más de veinte libros en los géneros de novela, cuento y ensayo. Algunas de sus obras son: El enfermo de Abisinia (2008), Recordando a Bosé (2009), En el jardín de Mendel. Bioética, genética humana y sociedad (2010), La biblioteca del dragón y otros ensayos literarios (2012), Medicina antigua. De Homero a la peste negra (Punto de Vista Editores, 2018), Medicina arcaica. De las enfermedades prehistóricas a los papiros médicos del antiguo Egipto (Punto de Vista Editores, 2019), Dante Alighieri y la medicina (Punto de Vista Editores, 2019) y El enfermo de Abisinia (Punto de Vista Editores, 2019). Ha sido ganador de diversos premios como el Premio Nacional de novela del Ministerio de cultura de Colombia (1998) con Pensamientos de Guerra, el Premio Nacional de Ensayo literario Ciudad de Bogotá (1999) con De clones, ciborgs y sirenas y el Premio Nacional de la Cámara colombiana del libro en la categoría «Mejor libro técnico y científico» (1999) con el libro De la prehistoria a la medicina egipcia. Ha sido traducido al alemán, al italiano, al francés, al húngaro y al bengalí.

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