Al-Andalus (ebook) | Punto de Vista Editores
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Al-Andalus (ebook)

A lo largo de Al-Alandalus, se profundiza, analiza y desgrana el devenir de la población musulmana en la península, desde sus realizaciones a su herencia pasando por sus problemas y la trayectoria histórica desde la llegada de los primeros musulmanes en el año 711 hasta su expulsión en 1492.

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La influencia del mundo Islámico en la historia Española es innegable y está detrás de muchas de las costumbres que hoy pueblan el territorio peninsular. No en vano, estamos hablando de un periodo de casi ocho siglos en los que se modificaron sustancialmente la realidad de la cultura hispánica, heredera de los visigodos y los romanos. A lo largo de Al-Alandalus, se profundiza, analiza y desgrana el devenir de la población musulmana en la península, desde sus realizaciones a su herencia pasando por sus problemas y la trayectoria histórica desde la llegada de los primeros musulmanes en el año 711 hasta su expulsión en 1492. Tradicionalmente, la historiografía española suele pasar por encima de este fenómeno obviándolo de forma deliberada, esta obra pretende mostrar la profunda huella que dejaron tras su paso por la península.

EL AUTOR

CAPÍTULO I
AL-ANDALUS, DE TARIK A BOABDIL

El territorio de al-Andalus

La decadencia del reino visigodo

La expansión del islam

CAPÍTULO II
EL EMIRATO DEPENDIENTE Y LA LLEGADA DE LA DINASTÍA OMEYA

La conquista del reino visigodo

El final del expansionismo islámico

El final del waliato. La llegada del príncipe Omeya Abd-al-Rahman

La consolidación del emirato independiente: los sucesores de Abd al-Rahman I

CAPÍTULO III
EL EMIRATO INDEPENDIENTE

El gobierno de al-Hakam I. Los problemas sociales en al-Andalus: el motín del arrabal

El reinado de Abd al-Rahman II (822-852)

Una sociedad compleja y convulsa. Los conflictos sociales y religiosos a partir del reinado del emir Muhammad I (852-886)

Al-Mundir (886-888) y Abd Allah (888-912)

CAPÍTULO IV
EL APOGEO DE AL-ANDALUS DURANTE EL CALIFATO DE CÓRDOBA

El reinado de Abd al-Rahman III (912-961). El apogeo económico de al-Andalus

La proclamación del califato de Córdoba

El apogeo cultural y artístico durante la época de al-Hakam II (961-976)

CAPÍTULO V
LA CRISIS DEL CALIFATO: ALMANZOR Y LA FITNA

La dictadura de Almanzor (978-1002)

La ciudad más grande del mundo

La fitna

CAPÍTULO VI
LA DISOLUCIÓN DEL CALIFATO: LOS REINOS DE TAIFAS (1031-1086)

Las primeras taifas

La cultura andalusí durante las primeras taifas

CAPÍTULO VII
LOS HOMBRES DEL DESIERTO. EL IMPERIO ALMORÁVIDE (1086-1147)

Tashfin

Ben Yusuf

La cultura bajo los almorávides

La aljamía, la lengua de los mozárabes

Las segundas taifas

CAPÍTULO VIII
LOS ALMOHADES Y EL FINAL DE AL-ANDALUS

Los hombres de las montañas. El imperio almohade (1147-1212)

El final de al-Andalus (1212-1287)

CAPÍTULO IX
EL REINO NAZARÍ DE GRANADA

Los dos primeros soberanos Nazaríes

El apogeo Nazarí. La construcción de la Alhambra

El final del reino musulmán de Granada

EPÍLOGO
EL FINAL DE MUDÉJARES Y MORISCOS. VALORACIÓN HISTÓRICA DE AL-ANDALUS

BIBLIOGRAFÍA

CAPÍTULO I
AL-ANDALUS, DE TARIK A BOABDIL

El territorio de al-Andalus

En una época en la que la mayoría de Europa y de América prácticamente vivía en la barbarie, en la zona meridional de la península Ibérica se estaba desarrollando una civilización refinada, culta y avanzada, que se encargó de transmitir al resto del continente una parte importante del legado clásico grecorromano. Es muy probable que, de no haber existido al-Andalus, buena parte de la herencia cultural que poseemos hubiera acabado perdiéndose definitivamente.

La península Ibérica ocupa un lugar marginal en el conjunto de la mayor masa continental que existe en el planeta, el continente euroasiático, pues se ubica en el extremo sudoccidental del mismo. Pero, fue en este lugar periférico, y relativamente alejado de las zonas en las que se desarrollaron las mayores culturas del mundo antiguo y medieval donde, hace unos mil años, floreció una de las civilizaciones más brillantes que han tenido lugar a lo largo de los tiempos, la de al-Andalus.

En la actualidad, este espacio peninsular con cerca de 600.000 kilómetros cuadrados está ocupado casi por entero por dos países, España y Portugal. Para comprender adecuadamente la historia que vamos a narrar en las páginas siguientes, es preciso conocer algunas de las características esenciales que posee este territorio.

Su ubicación como península al suroeste de Europa, lo sitúa a caballo entre dos grandes masas de agua, el Mediterráneo al este y el Atlántico al oeste, que resultarán decisivas a lo largo del tiempo para explicar determinados acontecimientos históricos que tuvieron lugar a orillas de uno y otro mar.

A su vez, la Península, que es parte del continente europeo, por su proximidad al norte de África ha servido como puente de paso de muchos pueblos y civilizaciones a lo largo de la historia. Ese es un hecho que comprobaremos constantemente a lo largo de las páginas siguientes.

La facilidad con la que los pueblos atraviesan por este espacio no se debe solo a esa situación excepcional y estratégica. Hay otro hecho fundamental. El Mediterráneo, el Atlántico, Eurasia y África, poseen un punto de contacto común, el estrecho de Gibraltar. Este pequeño brazo de agua, de poco más de catorce kilómetros de anchura, actúa como nexo de unión entre ambas masas de agua, y como punto de separación entre dos enormes superficies continentales. Buena parte de la historia que describiremos girará en muchas ocasiones sobre este punto privilegiado, no solo en un ámbito concreto como el que nos referimos, sino en un contexto a nivel mundial.

La Península es, en su mayor parte, un territorio con un clima templado y por lo general, bastante suave. Sus veranos suelen ser muy calurosos y extremadamente secos, salvo en la zona norte de la montaña Cantábrica y en los Pirineos, lo cual, como veremos, tendrá también importantes connotaciones históricas.

La mayor parte de los valles de los ríos que riegan el ámbito peninsular son de una gran fertilidad, por lo que el manejo del agua de los mismos implica la posibilidad de sacar mucho más rendimiento a los cultivos con las adecuadas obras que permitan manejar las infraestructuras hidráulicas.

Salvo el Ebro y alguno más, casi todos los ríos más importantes (Miño, Duero, Tajo, Guadiana y Guadalquivir) tienen, además, una disposición que va desde el este hasta su desembocadura en el oeste. Y este hecho, aunque aparentemente anecdótico, tendrá una importante repercusión sobre la historia del territorio peninsular.

Esta disposición de los cursos fluviales, unida a la misma situación de los intersticios montañosos (cordillera Cantábrica, Pirineos, Sistema Central, Sierra Morena o cadenas Béticas), resultará fundamental para comprender el devenir peninsular a lo largo de los ocho siglos por los que va a discurrir lo que aquí se narra. Serán estas montañas las que, en muchas ocasiones, facilitarán la defensa a los reinos que surjan, y servirán como tierra de frontera durante la mayor parte de todo ese tiempo.

Solo el Sistema Ibérico tiene una disposición diferente. Se desarrolla en un sentido noroeste-sudeste. Así pues, servirá como frontera que define los límites entre la Corona de Castilla y la de Aragón y, en consecuencia, de todos los territorios musulmanes que anteriormente existieron a uno u otro lado de las cadenas de montañas.

Esta abrupta topografía explica en muchas ocasiones la existencia de unas fronteras naturales claramente definidas, así como las diferentes etapas en las que se divide cronológicamente el proceso genérico que se conoce con el nombre de Reconquista, al cual volveremos más adelante.

En este territorio, y por espacio de casi ochocientos años, floreció una civilización que destacó enormemente sobre la mayor parte de las que existieron en el mundo de su tiempo, y a la que sus propios habitantes denominaron al-Andalus.

Pero, ¿qué significado tiene este apelativo? Nadie lo sabe a ciencia cierta. Durante mucho tiempo, un gran número de historiadores y de filólogos han investigado para averiguar cuál es la procedencia de este topónimo. Pero hasta ahora, ninguno de ellos ha sido capaz de desentrañar con total seguridad el misterio de este nombre.

Ángel Luis Vera Aranda (Córdoba, 1959) es catedrático de Geografía e Historia en enseñanza secundaria desde 1984. Licenciado dos años antes en la Universidad de Sevilla, amplió sus estudios con el doctorado en Geografía, en esa misma Universidad, en 1989.

Se ha especializado en temas como la demografía histórica y la evolución urbana de las ciudades, ámbitos en los que ha investigado sobre diferentes localidades andaluzas, españolas, europeas y americanas.

Entre sus publicaciones destacan varios libros de texto, tanto para Educación Secundaria Obligatoria como Bachillerato, así como numerosos artículos sobre la historia de Andalucía y la de otros territorios. En particular, hay que mencionar los tres libros de la colección Breve Historia publicados en la editorial Nowtilus sobre historia de las ciudades del mundo antiguo, clásico y medieval.

Es autor de la serie Geografía de Andalucía, emitida por la televisión andaluza Canal Sur, de la que también se publicó un material didáctico en formato de vídeo y de cuadernillos para su utilización en los centros de enseñanza.

Ha recibido el premio Ayuntamiento de Sevilla al mejor proyecto didáctico, el Joaquín Guichot otorgado por la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía, así como el premio al mejor recurso educativo en software libre por su libro y página web Geohistoria.net, también otorgado por el mismo organismo.

Es miembro de diferentes colectivos dedicados a la investigación tanto científica como pedagógica. Forma parte del consejo de redacción de varias revistas y colabora frecuentemente con la Consejería de Educación andaluza, el Ministerio de Educación y los organismos educativos de la Unión Europea.

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